Hace un par de meses estuve hablando con el músico brasileño afincado en Barcelona Darlly Maia, fundador del Trío Forróbódó o del Drum & Brazz Project.

Me explicaba que una de las preguntas más habituales cuando le entrevistan se refiere a qué hace que, a pesar de la situación económica o las condiciones de vida en algunas zonas de Brasil, sus habitantes -por lo menos desde fuera-, parezcan siempre alegres y dispuestos al baile y a la fiesta.

Como cualquier tópico, se trata de una simplificación de la realidad. Sin embargo, está de acuerdo con los resultados aparentemente sorprendentes de algunos estudios sociológicos y encuestas que tratan de medir el grado de "felicidad" de las personas y, a menudo, llegan a la prensa en forma de titulares que sugieren que las sociedades más "felices" son, también, países con niveles económicos bajos o muy bajos, en contra de lo que parecería esperable.

Pero no quería hablar de "felicidad" ni de bienestar, sino de música; La respuesta de Darlly a esta pregunta suele referirse a que la música es una forma en que las personas lo pasan bien sin necesitar nada. Se puede hacer música con las manos o con la boca; ni siquiera los instrumentos son imprescindibles.

Y la música, lo sabemos bien, tiene la capacidad de cambiar el humor; cuando la música se hace en grupo, además, contribuye a su cohesión.

Me acordé entonces del grupo Stomp, que enseña cómo es posible hacer ritmos que contagian al grupo.

Otros videos de Stomp, aquí.